Al principio de la vida de un animal hay un periodo clave para toda explotación ganadera de éxito: sus primeras semanas. Esto se aplica a aves, porcino, vacuno de carne y de leche, ovino, caprino y otras especies. Los cuidados y la nutrición que reciben los animales jóvenes en estas primeras semanas sientan las bases de su crecimiento y de su rendimiento futuro.
La ciencia animal no deja de subrayar la importancia de las primeras etapas de la vida en todas las especies ganaderas. La nutrición y los cuidados en este periodo están estrechamente ligados a caracteres productivos como el desarrollo óseo y muscular, la conversión del pienso, la producción de huevos en gallinas ponedoras y la producción de leche a largo plazo en razas lecheras.
En estas primeras semanas los animales jóvenes pasan por cambios rápidos: de las reservas del huevo o de la leche al alimento sólido, de la incubadora o de la madre a la explotación, y de una dieta a la siguiente. Las primeras etapas de la cría no van solo de crecer; consisten en preparar a cada animal para su vida productiva.







